domingo, 11 de julio de 2010

Preparación del suelo del jardín

Lo primero que hay que hacer es conocer la profundidad del suelo fértil. Para ello, la fórmula más eficaz es empezar a cavar e ir descubriendo las distintas capas que forman el suelo. Lo más habitual es encontrarse con:


  • Una primera capa, más o menos oscura, húmeda y con estructura(es decir, sus partículas estánagrupadas entre sí, haciéndola esponjosa). Ésta es la capa en la que la mayor parte de las plantas desarrollan las raíces.
  • Si se sigue cavando, aparecen otras capas inferiores más arenosas y con piedras. Éstas son las capas que permiten el drenaje o eliminación del agua.
  • Si se sigue cavando, aparecen otras capas inferiores más arenosas y con piedras. Éstas son las capas que permiten el drenaje o eliminación del agua.
Preparar el terreno

  • Labores profundas
Se habla de labores profundas cuando la profundidad de la tierra que se remueve es superior a los 15-30 cm.

Esta labor se puede realizar con un arado de vertedera o, manualmente, con azadas y palas planas. Conviene además que la humedad del suelo sea la adecuada, es decir, que la tierra no se deshaga al pasar el apero ni se quede demasiada tierra pegada a éste.

Cuando se efectúa una labranza profunda, se mezclan horizontes ricos en materia orgánica (capa superficial) con otros más profundos pero más pobres en nutrientes, consiguiendo por tanto que el suelo se empobrezca. De ahí que este tipo de labor sólo sea recomendable cuando lo exijan las necesidades de profundidad de la planta o la situación de excesiva compactación del terreno.

• Labores superficiales

Son las que se realizan a una profundidad inferior a los 15 cm, como complemento de las profundas o cuando éstas no se efectúan.

Para estas labores se emplean arados de discos, fresadoras, cultivadores, rastrillos, etc.

Las labores superficiales sirven para:

- Preparar el lecho de siembra, pues desterronan, pulverizan, homogeneizan y marcan surcos en
el terreno.

- Aportar el abono, haciendo que se mezcle con el propio terreno.

- Levantar e incorporar al suelo plantas que no van a permanecer en el jardín (utilización de plantas como abono verde o eliminación de malas hierbas).

Abonado

Se puede abonar antes de la plantación, lo que se denomina abonado de fondo, y después de
ésta, para restituir los elementos nutritivos que la planta ha extraído del suelo.

Como abono de fondo se suelen utilizar los abonos orgánicos. Con ellos el suelo se enriquece y mejora al mismo tiempo sus propiedades físicas, es decir, mejora su estructura.

Durante el periodo de pleno crecimiento de las plantas, conviene usar fertilizantes minerales, pues las plantas los aprovechan de forma inmediata una vez incorporados al suelo.

Escarda

La eliminación de malas hierbas se denomina escarda.

Una alternativa al uso de herbicidas químicos consiste en incorporar al suelo las malas hierbas cuando se está labrando. Para ello, es imprescindible usar un apero que, además de cortar el terreno lo voltee, pues la utilidad de este
método reside en que las malas hierbas queden enterradas. Así, cuando se descomponen, enriquecen el suelo aumentando los niveles de materia orgánica.

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