domingo, 25 de julio de 2010

Plántas carnívoras - el cultivo

Antetiormente habíamos hablado sobre plantas carnívoras, y les había quedado a deber darles más información sobre el cultivo de las mismas.


Generalidades sobre el cultivo

Aunque cada planta carnívora tiene sus propias necesidades y necesita unos cuidados específicos, hay una serie de factores que (casi) todas tienen en común y que son muy importantes para no caer en los típicos fallos de principiante que suelen tener resultados catastróficos. Quizás lo más importante en el cultivo de las plantas carnívoras sea que las condiciones climatológicas (luz, temperatura, humedad, etc.) sean similares a las de su hábitat natural.

Temperatura

Generalmente, en verano la temperatura no sobrepasará los 35ºC. En invierno la mayoría de las plantas carnívoras prefieren temperaturas más frescas, entre 5 y 15ºC. Las plantas tropicales necesitan temperaturas constantes (sin cambios), las de clima montañoso además necesitan que la temperatura descienda bastante por la noche. Las carnívoras que tienen un descanso invernal (que son muchas) exigen temperaturas por debajo de 10ºC en invierno y generalmente soportan (ligeras) heladas.

Luz

Con una buena iluminación, las plantas crecerán sanas y fuertes, por eso la luz es uno de los factores más importantes en el cultivo. La mayoría de las plantas carnívoras necesitan mucha luz, muchas exigen sol directo (por tanto, orientación sur). Sin embargo, hay que tener cuidado con exponerlas al sol demasiado intenso, ya que se pueden "quemar" (igual que las personas). Por ello hay que protegerlas del sol al mediodía en verano y seguir un proceso para que las plantas se acostumbren al sol directo: exponerles primero al sol por la mañana en primavera, aumentando progresivamente el tiempo de exposición hasta que también soporten el sol por la tarde, más tarde, el de mediodía (en primavera) y finalmente, el sol de verano. Esto puede llevar semanas o incluso meses, pero el resultado serán unas plantas muy robustas y agradecidas. Además, el fallo suele consistir en la falta de luz, y no en el exceso.
Otras plantas carnívoras (Nepenthes, muchas Pinguicula, varias Utricularia...) no soportan el sol directo y prefieren luz indirecta (orientación oeste, por ejemplo).

Si no es posible proporcionar a las plantas la luz suficiente será necesario instalar lámparas de luz ultravioleta artificial, que son bastante caras y que además hay que renovar cada cierto tiempo.

Agua

Este es otro factor importantísimo. Las plantas carnívoras necesitan mucha agua y esta no podrá contener apenas nutrientes y minerales (sobre todo la cal y el nitrógeno son muy peligrosos).
El agua de grifo es totalmente inapropiada, ya que contiene cal y cloro. Aunque se hierva o se deje reposar, acabaría matando a cualquier planta carnívora. Lo mismo pasa con el agua mineral.
Para el riego de las plantas carnívoras se puede elegir entre agua de lluvia limpia, agua destilada o agua desionizada. El agua de lluvia es una buena (y barata) opción siempre y cuando su calidad (que depende de la contaminación) sea buena. El agua destilada es perfecta, pero bastante cara; el agua desionizada sólo se diferencia del agua destilada en el proceso de obtención y es bastante más barata. Una buena alternativa es el agua destilada que se obtiene de las secadoras de ropa, aunque habrá que tener mucho cuidado, ya que si contiene restos de detergente es mortal para las plantas (si huele a jabón o si al agitarla aparece espuma no la utilices).

Riego

Muchas plantas carnívoras crecen en ciénagas, turberas o en otros humedales, donde el suelo no está casi nunca seco (si el suelo se seca, las plantas tienen un descanso). Por ello es necesario que el substrato esté siempre húmedo o mojado. ¡Nunca se puede secar! (excepto en las especies que tienen un descanso en verano).
Generalmente se regará por el método de estancamiento, que consiste en poner la maceta en un plato alto que contiene un par de dedos de agua (por supuesto, libre de cal). Si la maceta tuviera un depósito de agua, siempre tiene que haber algo de agua en el depósito.
Otras plantas (Nepenthes, por ejemplo) odian suelos encharcados, por lo que habrá que mantener el substrato sólo humedecido, evitando que se seque.

Humedad

La mayoría de las carnívoras están acostumbradas a una humedad muy alta. Esto es necesario porque, si pierden más agua por las hojas (evaporación) de la que absorben con sus raíces, inevitablemente se secarán. Cada planta requiere un nivel de humedad diferente, así que consúltalo en las fichas. Si vives en la costa o en el Norte de España, donde la humedad es más alta, podrás mantener sin problemas plantas que exigen unos niveles bajos- medianos (40-60%), sin embargo, en el interior de la Península la humedad no es suficiente para la mayoría de las especies. En invierno, cuando está puesta la calefacción, la humedad desciende drásticamente; entonces muy pocas plantas carnívoras podrían vivir en las casas. Con la adquisición de un terrario este problema estaría solucionado. Excepto a las Nepenthes, no conviene rociar. Las plantas que tienen un descanso en invierno se podrán poner al exterior, ya que necesitan más frío, y así se salvarían de la baja humedad en el interior. Si te lo puedes permitir, otra solución sería tener las plantas fuera todo el año en una turbera junto a un pequeño estanque, por ejemplo.

Substrato

Es importante que el substrato de las plantas carnívoras sea ácido (pH: 3,5-4,5) y que no tenga apenas nutrientes (sobre todo nitrógeno) ni abonos. Por ello casi todos los substratos se basan sobre turba rubia (de esfagnos o Sphagnum). La turba debe estar en estado puro y, por supuesto, sin abonar. Si no encuentras turba rubia puedes encargarla a un precio razonable en la web http://es.geocities.com/portalcarnivoro (ver “Comprar plantas carnívoras”). La turba rubia se mezcla con otros materiales dependiendo del substrato requerido por la planta (ver fichas), estos materiales son:
  • Arena de cuarzo (= silícea) más o menos gruesa: es importante que sea de cuarzo, ya que la arena de la construcción no es lo suficientemente pura. Se puede adquirir en tiendas de mascotas, ya que se utiliza para acuarios.
  • Musgo de esfagnos (Sphagnum) vivo: crece sobre la superficie junto con la planta. Algunas plantas epifitas crecen sólo sobre musgo de esfagnos.
  • Fibras de coco: sólo en Nepenthes, hasta un 50% del substrato.
  • Bolitas de arcilla (= arlita): se usa como capa de drenaje en el fondo de terrarios y macetas y para conseguir un substrato más poroso. Lavar antes de utilizar.
  • Material de drenaje: perlita, bolitas de arcilla, raíces de helechos, vermiculita (cuidado: contiene metales) o corteza de pino en pequeñas cantidades. Aumentar la cantidad en plantas que necesitan un substrato muy aireado y poroso.
Es importante lavar los materiales de drenaje y la arena antes de utilizarlos con agua pura. No es aconsejable experimentar con otros materiales (yo tengo malas experiencias sobre todo con tierra volcánica). Los substratos universales, ya sean de flores, plantas de interior, cactus, orquídeas, rosas, etc. son totalmente inadecuados y nunca se deben utilizar. ¡Jamás utilizar substrato abonado!

Macetas y recipientes

Se aconseja la utilización de recipientes grandes y profundos. Esto se reflejará positivamente sobre las plantas y puede ser incluso esencial para mantener algunas especies con vida. Aunque una planta (en un principio) pequeña parezca estar un poco perdida en una maceta grande, recuerda que es más importante el bienestar de la planta que la estética.
Son recomendables recipientes de plástico, ya que éstos conservan mejor el agua. Las plantas que requieren una temperatura más fresca prefieren macetas de un material poroso como arcilla. Una forma muy práctica de tener a las plantas es en macetas que tienen un depósito de agua en el fondo. Mientras siempre haya algo de agua en el depósito, ésta evita que el substrato se encharque demasiado, pero tampoco deja que se seque.

Descanso

Varias plantas carnívoras tienen un periodo de descanso (normalmente en verano o en invierno) en el que dejan de producir hojas o incluso se mueren superficialmente. Esto es normal y necesario, ya que cuando pase el descanso vuelven a brotar con nuevas fuerzas. Consulta en las fichas qué hacer (y qué no hacer) durante el descanso de cada planta.

Abono

El abono, más que innecesario, puede ser mortal para cualquier tipo de planta carnívora. Aunque parece que ciertas especies soportan bien una dosis reducida de vez en cuando, yo no me arriesgaría a experimentar. Con lo que cazan las plantas les sobra para crecer bien, y si no capturan nada tampoco pasará nada. Así que no es necesario darles de comer.
Si una planta carnívora lleva mucho tiempo sin comer y parece un poco débil puedes usar el método del abono de leche (no obstante, lo más seguro es que esté débil por otra causa que no por la falta de nutrientes): con una pipeta pon una pequeña gotita de leche en una trampa de la planta. Pero no te pases que todos los excesos son malos. Evita que la leche entre en contacto con el substrato y limpia lo que sobre de la planta para evitar que se pudra. (No utilizar este método en Cephalotus).

Otros cuidados

Por lo demás, no hay que hacer mucho. Con ir eliminando hojas muertas (para que no se pudran o aparezcan hongos), transplantar las plantas (o cambiar el substrato del terrario) cada 2-3 años, y comprobar que no haya enfermedades, parásitos u otros problemas, es suficiente.

domingo, 11 de julio de 2010

Preparación del suelo del jardín

Lo primero que hay que hacer es conocer la profundidad del suelo fértil. Para ello, la fórmula más eficaz es empezar a cavar e ir descubriendo las distintas capas que forman el suelo. Lo más habitual es encontrarse con:


  • Una primera capa, más o menos oscura, húmeda y con estructura(es decir, sus partículas estánagrupadas entre sí, haciéndola esponjosa). Ésta es la capa en la que la mayor parte de las plantas desarrollan las raíces.
  • Si se sigue cavando, aparecen otras capas inferiores más arenosas y con piedras. Éstas son las capas que permiten el drenaje o eliminación del agua.
  • Si se sigue cavando, aparecen otras capas inferiores más arenosas y con piedras. Éstas son las capas que permiten el drenaje o eliminación del agua.
Preparar el terreno

  • Labores profundas
Se habla de labores profundas cuando la profundidad de la tierra que se remueve es superior a los 15-30 cm.

Esta labor se puede realizar con un arado de vertedera o, manualmente, con azadas y palas planas. Conviene además que la humedad del suelo sea la adecuada, es decir, que la tierra no se deshaga al pasar el apero ni se quede demasiada tierra pegada a éste.

Cuando se efectúa una labranza profunda, se mezclan horizontes ricos en materia orgánica (capa superficial) con otros más profundos pero más pobres en nutrientes, consiguiendo por tanto que el suelo se empobrezca. De ahí que este tipo de labor sólo sea recomendable cuando lo exijan las necesidades de profundidad de la planta o la situación de excesiva compactación del terreno.

• Labores superficiales

Son las que se realizan a una profundidad inferior a los 15 cm, como complemento de las profundas o cuando éstas no se efectúan.

Para estas labores se emplean arados de discos, fresadoras, cultivadores, rastrillos, etc.

Las labores superficiales sirven para:

- Preparar el lecho de siembra, pues desterronan, pulverizan, homogeneizan y marcan surcos en
el terreno.

- Aportar el abono, haciendo que se mezcle con el propio terreno.

- Levantar e incorporar al suelo plantas que no van a permanecer en el jardín (utilización de plantas como abono verde o eliminación de malas hierbas).

Abonado

Se puede abonar antes de la plantación, lo que se denomina abonado de fondo, y después de
ésta, para restituir los elementos nutritivos que la planta ha extraído del suelo.

Como abono de fondo se suelen utilizar los abonos orgánicos. Con ellos el suelo se enriquece y mejora al mismo tiempo sus propiedades físicas, es decir, mejora su estructura.

Durante el periodo de pleno crecimiento de las plantas, conviene usar fertilizantes minerales, pues las plantas los aprovechan de forma inmediata una vez incorporados al suelo.

Escarda

La eliminación de malas hierbas se denomina escarda.

Una alternativa al uso de herbicidas químicos consiste en incorporar al suelo las malas hierbas cuando se está labrando. Para ello, es imprescindible usar un apero que, además de cortar el terreno lo voltee, pues la utilidad de este
método reside en que las malas hierbas queden enterradas. Así, cuando se descomponen, enriquecen el suelo aumentando los niveles de materia orgánica.

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